jueves, 9 de julio de 2009


Director 2009.07.09
Que curioso es defender la verdad, cuando quienes lo hacen son los mismos que negaron hasta la saciedad, que Luis Roldan había vaciado la caja de la Guardia Civil, que se encontraba en Laos, etc., etc.; los mismos que siguen echando y echando toneladas de tierra y mierda sobre el 11-M... para que los familiares de las mil ochocientas víctimas y los de los 192 asesinados jamás sepan quien o quienes organizaron tal matanza y a quien o quienes ha beneficiado tal atentado... sin olvidarnos del de la “T-4”, que también tiene su historia. Son los mismos que silencian los mil seiscientos sesenta y ocho millones de pesetas que el señor Chávez (ex-Presiodente de la Junta de Andalucía) le concedió a la Empresa que regenta su hija. Son los mismos que no aplican la “memoria histórica” en Paracuellos del Jarama o en los fusilamientos en masa en el Monte del Castro de Vigo, por denuncias de la misma gente de izquierdas... o en el nunca condenado “Gal”... o en “Filesa”... o en el “BOE”... o en la Cadena de Emisoras de “Antena-3”... o en la permisibilidad del Estatuto Catalán, cuando todavía no se ha dictado sentencia sobre el mismo, por violación de nuestra Constitución... o en las viviendas de San Pedro de Mezonzo, en el barrio de Cuatro Caminos de La Coruña... Son los mismos que están provocando a los descendientes de los distinguidos ciudadanos que dan nombre a ciertas calles o avenidas nuestras, tratándoles de asesinos y fascistas... pero excluyendo al descendiente directo de Franco, ya que lo dejó “atado y bien atado”... para el que -afortunadamente- dichos calificativos son omitidos... so pena de verse metidos en un jardín del que no sabrían cómo salir.
¿Cuales son las diferencias -me pregunto- entre el “Cabo Payo Gómez”, el general Millán Astray, Santiago Carrillo, Alberto de Alcocer, el coronel Antonio Aranda Matas (el hombre más odiado por Franco), Juan García Oliver, el general de la 14ª Brigada Karol Swierczewksi, Dolores Ibárruri, Simone Weil (la santa roja), Edward Barsky y Juan Canalejo, entre otros?... Porque para una gran mayoría de analfabetos políticos, si uno tres nombres en una sola columna -por ejemplo- van a creer que me estoy decantando por una de las dos Españas. Y nada más lejos de ello. Pero los voy a dejar reflejados para la posteridad, en una fecha inolvidable (la del 12 de octubre de 1936): ellos son don Miguel de Unamuno (Rector de la Universidad de Salamanca), el general Millán Astray (fundador de la Legión Española) y don Enrique Pla y Deniel (Obispo de la diócesis).
¿Verdad que no hallan diferencias entre ellos?... ¡Qué pena me dan!. Y es que la historia de cada país tiene sus luces y sus sombras. Pero ambas, nos guste o no, forman nuestra propia Historia.
Dejemos que sean los historiadores los que la escriban y respetemos de una santa vez a unos y otros españoles, por el bien de todos.
Dejémonos de hurgar los sentimientos nobles de los pueblos y sigamos caminando hacia el futuro prometedor. Dejémonos de ofensas e icemos la bandera del perdón: el mas hermoso blasón de la humanidad. Y nunca olvidemos que el “agua pasada no mueve molino”, para que el amanecer de cada día sea un grito de esperanza. Porque el odio y el rencor nos dieron a España cinco guerras civiles en tan sólo un siglo.
Luis de Miranda.