viernes, 10 de julio de 2009


Director 2009.07.10
Así como al principio me cabreaba el tema de “la memoria histórica” (pero de un solo lado de las dos Españas); ahora, como que me divierte. Y me divierte porque me recuerda como el gato juega con el ratón o como juega la puta del bar de carretera con los solitarios, con los insatisfechos, con los degenerados o con los sádicos... para al final del camino lograr su objetivo: sacarles la pasta.
Y a nosotros, los contribuyentes, nos sacan la pasta, pero no para crear empleo o para ayudar a aquellos que ya dejaron de cobrar el subsidio de desempleo... sino para cambiar el nombre de las calles donde se recuerda a padres o hijos de familias que todavía siguen cotizando para pagar a quienes los están condenando al paredón... de las lamentaciones¡Ah!, se me olvidaba la llamada telefónica que me hizo un ex-combatiente de la guerra civil: “¿Por qué no se destruyen todas las tan conocidas y llamadas “casas de Franco”?. Al fin y al cabo no dejan de ser un símbolo más del franquismo”.
Sin embargo son tan débiles, son tan cobardes, que la tabla de medir “la memoria histórica” tiene dos niveles: uno, para sacar pecho, cual chulos de barrio; y otro nivel, en el que habría que empezar por la escala de mayor a menor. O sea, todos aquellos franquistas, filo-franquistas o medio-pensionistas que nadie está mencionando por miedo a terminar en San Amaro o en una cárcel de provincias.
Vamos a ver. Nuestro Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de La Coruña, ha salvado de morir en el olvido a los ex-alcaldes, don José Fuciños y de don Hernán Martín-Barbadillo... y porqué no se mencionó el de don Alfonso Molina Brandao... ¿Será que don Alfonso Molina Brandao pertenecía al PSOE... como tantos coruñeses que en las fotografías de don Alberto Martí se ven “brazo en alto y con la mano extendida” al paso del Caudillo?... ¿Verdad que la mesa de operaciones se quedó sin cajones?... Porque si los cajones estuvieran en su sitio, se retirarían los nombres de las calles que mencionen -a su persona o cargo- a Su Majestad don Juan Carlos I: sucesor directo de Franco. Por consiguiente, al ser su sucesor directo, me imagino que nuestros políticos revolucionarios, le aplicarán la ley de “memoria histórica” y le retirarán también los títulos honoríficos que le han sido concedidos.
Sin embargo, tengo la impresión que esta ley sin sentido (pero cargada de odio), se hizo para medir en que puntos de la orografía hispana están los machos castrados y los buenos sementales.
Si todos los españoles somos iguales ante la Ley (¿de la memoria histórica, también?), espero, esperamos que nuestros políticos nos den ejemplo de imparcialidad y no les tiemblen las piernas a la hora de aplicarla. De lo contrario, pensaré, pensaremos que el pueblo liso y llano tomará buena nota en el futuro cercano.
Luis de Miranda.